Antes de empezar a sacar fotografías, hay que valorar muy bien la cámara que has escogido. Para ello, tienes que observar cómo funciona y configurarla.

Dependiendo de como la configures, obtendrás un resultado u otro. Deberías hacerlo al comienzo. Haz pruebas de luz antes de empezar. Así evitas errores, por si hay algún parámetro que no hayas variado, y te fastidie la idea que tenías.

Cuando coges una cámara nueva, siempre es un poco difícil adaptarse a ella, y más si estás acostumbrado a otra marca o modelo. Y si es nueva, aun es más complicado. Esto se debe a que no está configurada, y que deberás hacerlo tu mismo.

Lo adecuado en estos casos, es leerse el manual para entender cómo funciona y donde encontrarás cada acción. Pero si no te va la lectura, siempre puedes explorar el dispositivo por tu cuenta e irlo descubriendo poco a poco.

Todo depende de la cámara, pero hay algunas opciones que has de tener en cuenta, y que son siempre las mismas.

-Medición

Existen tres alternativas; matricial, ponderada y puntual.

Con las dos primeras, obtendrás una evaluación genérica de la luz de cada fotografía. Y con la puntual, conseguirás calcular la exposición que irá mejor cuando enfocas la zona más luminosa de una fotografía.

 

– Espacio de color

Hay varias posibilidades a escoger en cuanto al espacio de color. Adobe RGB o Prophoto RGB son dos de ellas que cuentan con una gama muy extensa. Sin embargo,  normalmente las cámaras tienen configurado solo el RGB. O por lo contrario, las impresoras o dispositivos no lo tienen configurado. Lo bueno será entonces que conviertas la fotografía en Photoshop, y ya retomas los colores.

 

-Formato
La cámara te proporciona la opción de disparar en RAW, JPEG o ambas opciones. Debes configurarlo antes de empezar, porque podría ser decisivo si tu intención es retocar. O si quieres imágenes que no te ocupen mucho espacio y que pesen menos, te interesará más fotografiar en JPEG.
– Balance de blancos
Con el balance de blancos, lograremos que los blancos de la fotografía sean idénticos a los de la realidad. Ajústalos hasta que esto ocurra desde la cámara.
– Enfoque
La cámara te da la opción de enfocar una zona, dos o todas (para que te quede todo enfocado). Si intentas hacer la foto de un detalle, normalmente queda muy interesante si consigues que una zona te quede desenfocada. Siempre aporta mucho más dinamismo a la foto. Pero si estás fotografiando en su totalidad, enfocarlo todo siempre es una buena opción para no perder detalle. También tienes la posibilidad de fotografiar con enfoque manual o automático. Dependerá de lo que te vaya mejor a ti y con lo que te sientas más cómodo.
¡Qúé tengáis un buen día! :)

 

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